
La necesidad del consumo de esos suplementos entre los deportistas, esta determinada por una deficiencia o carencia real de hierro en la dieta. Dato que puede constatarse, justamente, a través de esos análisis de sangre bioquímicos correspondientes.
En este ámbito deportivo del que venimos hablando, para considerar que una persona padece deficiencia de hierro(sin llegar a presentar cuadro de anemia) y por ende, necesita consumir complementos dietarios, tienen que presentarse al menos dos valores anormales de los siguientes parámetros: ferritina sérica, niveles de protoporfirina del glóbulo rojo (RBCP) y porcentaje de saturación de la transferrina.
Si esa persona, además, presenta niveles de hemoglobina sanguínea (Hb) por debajo de lo normal, entonces sí, ya se considera que presenta anemia ferropénica.
También debe considerarse otra situación muy particular. En los deportistas especializados en ejercicios aeróbicos de resistencia física (como los triatletas, los nadadores, ciclistas o maratonistas) es bastante frecuente encontrar bajos niveles de ferritina sérica, mientras que los niveles de hemoglobina y otros índices, se mantienen totalmente normales.
Esa suele definirse como síndrome de aparente déficit de hierro sin anemia o de pseudoanemia, ya que al no haber descenso en el número de glóbulos rojos, la capacidad para transportar oxígeno no disminuye.
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